COMO CRECER COMO MAESTRO
"Un ganador es aquel que acepta
sus fracasos y errores, los supera y continua luchando con todas sus fuerzas
para alcanzar sus metas." Dexter Yager
La actual Sociedad, caracterizada por
el uso generalizado de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en todas las actividades humanas y por una
fuerte tendencia a la mundialización económica y cultural, exige de todos los
ciudadanos nuevas competencias personales, sociales y profesionales para poder
afrontar los continuos cambios que imponen en todos los ámbitos los rápidos
avances de las ciencias.
Pero nadie
ha dicho que esto sea fácil, pues ensayar,
reflexionar e investigar sobre como mejorar este proceso y adaptarse a las
circunstancias actuales es todo un reto, pero lo cierto es que si se quiere
mejorar se debe asumir como un compromiso personal, por que nadie aprende por
otro.
Una
maestra comenta: “La carrera te
capacita para trabajar como maestro. Pero, realmente comienzas a ser maestro,
cuando te encuentras en tu primer trabajo y te lanzas a tu clase con toda la
ilusión y la fuerza que tienes, entonces te das cuenta que esto no es nada
fácil, que necesitas un constante tanteo y que poco a poco todo vas aprendiendo
más y te va costando menos. A todos nos ha pasado, pensamos que estamos bien
preparados pero, cuando comenzamos nos damos cuenta de lo que no aprendimos en la Universidad ”[1]
Por
ello es importante que los maestros continúen con su formación a lo largo de su trayectoria profesional, lo
cual los ayudará a afrontar mejor los cambios científicos, tecnológicos y
sociales que se están produciendo y adaptarse a ellos; para esto es
necesario investigar, leer, reflexionar,
ser capaz de aceptar y hacer uso de la crítica constructiva y estar dispuesto a
reconocer errores y fallar con elegancia y con sentido de humor.
Además se debe tener en cuenta que la formación se
va enriqueciendo a lo largo del ejercicio docente, sin olvidar que el aula y
los alumnos son la mayor y principal fuente de aprendizaje. Por eso la investigación
en el aula, el intercambio de experiencias, las jornadas, los cursos, los
seminarios, los grupos de trabajo... podrán ayudar a conseguir que cada día se
sientan más seguros realizando su trabajo y manteniendo la ilusión y el
esfuerzo que requiere esta profesión. [2]
Es necesario
puntualizar que esta formación y crecimiento no solo debe ser académica, sino
también espiritual, puesto de acuerdo a una buena estabilidad emocional, el
docente puede reflejar y transmitir paz, armonía, tranquilidad y seguridad a
los estudiantes, haciendo del proceso
académico un deleite para ambos.
De acuerdo
con la realidad existente un docente con un crecimiento espiritual constante,
se humaniza más ante la problemática que se da dentro del ámbito escolar,
haciendo del proceso educativo un espacio de tolerancia donde se respete la
individualidad y las diferencias.
Se puede
concluir que la labor de un buen docente debe ir de la mano de la paz
espiritual que todo ser humano necesita para enfrentarse a un mundo que cada día
se hace más agitado y deshumanizado.
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